En el caso de apremios ilegítimos, el primer objetivo es el sometimiento y el quebrantamiento de la autoestima y la resistencia moral del detenido, con el fin de que el torturado acceda más fácilmente a los deseos del torturador o verdugo, sean estos cuales sean.
El objetivo puede ser variado: obtener una confesión o información de la víctima o de una tercera persona, como venganza por un hecho cometido por la víctima o por una tercera persona, como preludio de una ejecución (en cuyo caso se habla de muerte-suplicio) o simplemente para el entretenimiento morboso y sádico del torturador.
Las personas que hacen esto por diversion si que necesitan AYUDA DE UN PSICOLOGO, y esque pienso que nadie tiene que ser lastimado, sin importar el motivo de la persona que lo provoca, porque esa persona no tiene ese derecho a lastimar.
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